¿Cómo se escribe la memoria de un proyecto para una subvención?

Ángel Miguel Fernández Ferrón — Consultor senior en Subvenciones en Factorydea · 910 912 801
Publicado el 9 de septiembre de 2026 · Revisado el 9 de septiembre de 2026
Factorydea tramita y justifica subvenciones para empresas y autónomos de toda España desde 2002. Esta guía explica la norma estatal; cada convocatoria puede endurecerla en sus bases reguladoras, nunca suavizarla.

La memoria no es la descripción de tu empresa: es el documento con el que te comparan. La ley dice que en concurrencia competitiva las solicitudes se ordenan «de acuerdo con los criterios de valoración previamente fijados», así que una memoria bien escrita no es la que mejor se lee, sino la que responde a esos criterios uno por uno. Y esos criterios están publicados antes de que empieces a escribir.

¿Qué es exactamente la memoria de un proyecto?

Es el documento donde explicas qué vas a hacer, por qué, con qué medios y qué resultado esperas. Según la convocatoria se llama memoria técnica, memoria descriptiva, plan de actuación o proyecto; el papel es el mismo.

📌 No la confundas con la documentación administrativa. Los certificados de estar al corriente, las declaraciones responsables o las escrituras son papeles que se reúnen, y de eso va qué documentación hace falta para pedir una subvención. La memoria es el único documento que se escribe, y es el único donde puedes ganar o perder puntos.

¿Por qué la memoria decide si te dan la ayuda?

Porque en la mayoría de las convocatorias no compites contra un mínimo: compites contra los demás. El artículo 22.1 de la Ley 38/2003 define el procedimiento ordinario como aquel en que la concesión se hace

«mediante la comparación de las solicitudes presentadas, a fin de establecer una prelación entre las mismas de acuerdo con los criterios de valoración previamente fijados en las bases reguladoras y en la convocatoria, y adjudicar, con el límite fijado en la convocatoria dentro del crédito disponible, aquellas que hayan obtenido mayor valoración».

Tres consecuencias prácticas de esa frase:

  • Se establece una prelación: una lista ordenada. Cumplir los requisitos te mete en la lista; la memoria decide en qué puesto.
  • Los criterios están fijados de antemano. El artículo 17.3.e obliga a que las bases incluyan los «criterios objetivos de otorgamiento de la subvención y, en su caso, ponderación de los mismos». Es decir: normalmente sabes cuántos puntos vale cada cosa antes de escribir.
  • Hay un crédito disponible. Se corta donde se acaba el dinero. Por eso «me la han denegado aunque cumplía» casi siempre significa «quedé por debajo del corte».

¿Qué hay que hacer antes de escribir la primera línea?

  1. Sacar la tabla de criterios de las bases y ponerla en una columna. Cada fila es un punto que puedes ganar.
  2. Poner al lado qué de tu proyecto responde a cada criterio, y con qué se demuestra. Si una fila se queda vacía, ahí tienes un hueco identificado antes de empezar.
  3. Mirar el umbral mínimo. Muchas convocatorias exigen una puntuación mínima total, y algunas además un mínimo en criterios concretos: puedes sumar de sobra y caer por un solo apartado.
  4. Comprobar si hay plantilla obligatoria. Si la convocatoria da un formulario o un índice, se usa ese y en ese orden. Una memoria magnífica con otra estructura obliga al evaluador a buscar, y lo que no encuentra no lo puntúa.

¿Qué secciones tiene una memoria que puntúa?

Salvo que la convocatoria imponga otra cosa, este esqueleto sirve para casi todo:

  • Resumen ejecutivo. Media página: qué se hace, para qué, cuánto cuesta y qué se consigue. Es lo único que algunos evaluadores leen con calma.
  • Punto de partida. Dónde está la empresa hoy, con datos. No es la historia de la casa: es la base contra la que se medirá la mejora.
  • Objetivos. Concretos y medibles. «Mejorar la competitividad» no es un objetivo; «reducir un 18 % el consumo eléctrico de la línea de envasado» sí.
  • Actuaciones. Qué se compra o se hace, una por una, y por qué esa y no otra.
  • Calendario. Con fechas dentro del periodo de ejecución que fija la convocatoria.
  • Presupuesto. Desglosado por actuación y cuadrando con las facturas proforma que aportes. Si no cuadra, se nota y resta.
  • Resultados esperados e indicadores. Cómo se sabrá que ha salido bien, con la cifra y el momento de medirla.
  • Los apartados que pida esa convocatoria: impacto ambiental, empleo, igualdad, digitalización, zona despoblada. Cada uno suele tener puntos propios.

¿Cómo se escribe para que puntúe y no solo para que se entienda?

  • Un apartado por criterio, y con su mismo nombre. Si las bases puntúan «carácter innovador», que haya un apartado titulado así. El evaluador tiene que encontrarlo sin buscar.
  • Cada afirmación, con su prueba. «Aumentaremos la producción» no vale; «pasaremos de 1.200 a 1.550 unidades/día, según la ficha técnica de la máquina que se adjunta» sí.
  • Cifras propias, no del sector. Los datos de tu contabilidad valen más que un porcentaje de un informe general.
  • Explica la relación causa-efecto. Compras X → eso permite Y → eso produce Z. La memoria que solo lista compras no explica por qué merecen dinero público.
  • Escribe para alguien que no conoce tu sector. Quien puntúa suele ser personal técnico de la Administración, no de tu ramo.

¿Qué errores tumban una memoria que por lo demás está bien?

  1. Copiar la de otra convocatoria. Se nota en cuanto los apartados no coinciden con los criterios, y esos criterios cambian de una a otra.
  2. Escribirla al final. La memoria es lo que más tarda y lo que más depende de terceros —presupuestos, fichas técnicas, certificados—. Dejarla para el último día es la causa número uno de expedientes flojos.
  3. Presupuesto que no cuadra con las actuaciones. Si la memoria describe cuatro actuaciones y el presupuesto tiene tres partidas, el evaluador no sabe qué puntuar.
  4. Objetivos sin indicador. Sin cifra no hay nada que valorar, y además complica la justificación después.
  5. Prometer de más. Lo que escribas aquí es lo que tendrás que demostrar al justificar. Una memoria inflada se paga dos años después.

¿Cuánto tiene que ocupar?

Lo que pida la convocatoria; y si no dice nada, lo que haga falta para responder a todos los criterios y ni una página más. No hay puntos por extensión. Si hay límite de páginas o de caracteres, es un límite duro: lo que se salga puede quedar fuera de la valoración.

📌 Un truco que funciona: cuando termines, léela solo por los títulos de apartado. Si con eso ya se entiende qué proyecto es y qué criterios cubre, está bien estructurada.

¿Y si el proyecto cambia después de presentarlo?

Se comunica al organismo y se pide la modificación, antes de ejecutar el cambio. Lo que no se puede es justificar algo distinto de lo que se aprobó y esperar que pase: la memoria aprobada es la referencia contra la que se comprueba todo. Qué ocurre cuando eso falla está en qué pasa si no justifico bien una subvención.

¿Y si me piden subsanar o ampliar la memoria?

Pasa, y el plazo es corto. Un requerimiento de subsanación de la solicitud da diez días hábiles, y no empiezan cuando lo lees: empiezan cuando la notificación se entiende practicada. Cómo se cuentan y qué se contesta está en qué es un requerimiento de subsanación y cuánto tiempo tengo para responder.

⚠️ Ojo con una cosa: la subsanación sirve para completar lo que falta, no para mejorar la memoria. Los apartados que puntúan no se reescriben después de haber presentado.

¿En qué punto del proceso encaja todo esto?

La memoria es el trabajo de la fase de solicitud, y de lo que escribas ahí depende lo que tendrás que demostrar al justificar, uno o dos años después. El recorrido completo —de la solicitud al cobro— está en cómo funciona una subvención para empresas.

Si tienes delante una convocatoria y su tabla de criterios y no sabes por dónde empezar, esa tabla en dos columnas de la que hablábamos al principio es exactamente lo primero que hacemos nosotros.

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